No había pensado antes en que eso podría ocurrir, no es que no hubiese pensado en los sentimientos o sensaciones, es que ni siquiera la sola idea había pasado por mi mente.
Fue cuando vi un trozo de “El Pianista” (primero vi un trozo y luego la vi entera) que comprendí que eso podría pasar y que los alimentos se gastan, se gastarían si mis padres no fueran a comprarlos periódicamente a las tienda con un dinero caído del cielo mensualmente, pero no obligatoriamente.
¡¡Se acaba la comida!! Hasta entonces sabía que había casos (más de un sexto de la población mundial la sufre) en la que la comida no empieza, pero no le daba más vueltas.
El tiempo pasó y todo siguió igual, sólo que yo sabía una cosa más, que como tantas otras se quedó inconsciente.
Luego pasé hambre unos días y descubrí que el hambre dolía, dolía bien duro ahí donde está el centro de la persona, en el estómago, te debilita y no te deja pensar. Eso lo había oído pero nunca antes lo había sentido, ni siquiera cuando por gastroenteritis me había tocado estar con dieta blanda, eso no era hambre, sino sensación de aburrimiento por no comer, que es distinto.
Más tarde me tocó a mí la tarea de proveerme el alimento y me di cuenta de nuevo de que el alimento se acaba, aunque yo no lo sentía con el miedo al acabose verdadero del pianista.
Esa es la mía historia del hambre, ahí termina, y todo siendo una mimada más de un país del primer mundo; ahí se acaba mi experiencia y me da para comprender que es horrorosa y que bueno sería que alguien inexperto como yo, no entendiera que es horrorosa, porque eso significaría que en realidad no sería terriblemente pavorosa.
Ahora lo que me queda decir es que resultan totalmente patéticas a las leyes de la verdad, las burlas que todos le hacemos a los que pasan hambre; burlas como dar imagen por parte de los gobiernos, o burlas como echar la cabeza al otro lado, eso no se puede hacer.
Dicen que si la pena de muerte es legítima o no, pero es que si es legítima entonces nosotros nos la merecemos. Sí, y que otros hacen peor, y que no servirá de mucho, sí, ¿a quién pretendemos engañar con esas excusas tan infantiles? Que eso lo diga un niño cuando no quiere hacer los deberes, bueno, pero la situación transciende.
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"Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no se está muriendo de hambre." (Leon Tolstoi)
Aunque hay muchas cosas importantes y esenciales, que todos tengamos un trozo de pan, y que todos trabajemos para ello, sin ser importante ni esencial, es BÁSICO en esta vida.
Hasta otras, que espero que haya.







