Adelante Caminante

sábado, julio 05, 2008

Vulgaridad

¿Qué tal?

---¿Será cierto que el secreto de la felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace?---

Yo quería hablar de “Titanic”, la última película, y entonces, hablo y digo que mi opinión es positiva; se supone que ya es un poco antigua, pero nunca la había visto entera, apenas sabía de qué iba, sabía que iba de un barco que se hunde, pero tampoco hay que ir a la China para saber, a estas alturas, eso. Incluso creía que el final era completamente distinto, no digo donde estaba mi confusión para no aguarle la intriga a quien sin haberla visto aún tenga planes de ello. Yo no sé si algo de lo que contaba la película pasó alguna vez en ese barco (digo en cuanto al terreno dramático-amoroso – historia central), tampoco sé si eso es posible que pase, pero eso me dio un poco, y un mucho, igual. Supongo que ahora la puedo catalogar como una de mis películas preferidas.


Y después del inciso es ahora cuando sólo nos quedan 999 incisos para llegar a los 1000 (¡Qué bien resto! Uoooo!!!), pero no, mejor centrarse un poquito y concentrarse en la vulgaridad. Y hay dos tipos de vulgaridad y un sucedáneo de ella; el primer tipo consta en hacer gala de ella mediante la palabra (tacos, expresiones que al visualizarlas resultan desagradables, palabras de nueva creación por no poder gastar la energía suficiente en pronunciar las ya inventadas, no coordinar nuestra gramática ni aún escasamente,…), y es que es popular pensar que un poco de este tipo de vulgaridad incrustada en nuestra persona y carácter nos da modernidad, integración y normalidad, y oye, si está popularmente aceptado, pues bueno, hasta nos acostumbramos y no nos causa mayor preocupación, pero cuidado, amig@, cuando caemos en el exceso de esta vulgaridad, pues causa dolor, es un vicio dependiente y que deja una despreciable imagen en el poseedor de dicha vulgaridad.

Luego tenemos, por supuesto, la de vulgar acción y ahí ya no decimos: “Eres un asqueroso” o “Eres repugnante”, no, aquí decimos: “Eres vulgar” y tenemos acciones de tipo moral (que mejor nos reservamos el nombramiento para no venirnos abajo) y las tenemos del tipo forma de ser, ya sabemos, algunos casos de higiene y esos asuntos, pero eso a veces está bien visto en algunas partes de la sociedad. Pues ala, pa’ ti. (Si estuviera hablando en vez de escribiendo, ahora me verían girar de un lado a otro la cabeza a modo de negación.)

Y lo más esperado, los derivados, los cuales se dividen en dos. Tendencias que yo divido en dos, la de los absurdos, los cuales son atraídos por la vulgaridad e incluso tienen un buen concepto de ella; y la de los tiquismiquis, pipirisnice, que en su rechazo por el rechazo no rechazan la vulgaridad por otra razón que no sea que no va con su personalidad, y por tanto, participan en una vulgaridad, tan grande, tan grande, como la de los absurdos.

Esta es mi opinión, y como ya refería antes, si estuviera hablando, ahora me cruzaría de brazos y diría: “Así están las cosas, si quieres las tomas y si no, las dejas.” Ahí va eso.

Blog recomendado: El Octavo pecado

“El vulgar ignorante, a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.” (Anónimo)

Suele ser el primer mal de la vulgaridad, su osadía (en el saber sobre todo, supongo que también en otros campos que no logro situar en mi mente también); de hecho, la vulgaridad, la altanera grosería, según mi opinión siempre, reposa en el sabio cuando este empieza a pensar que es sabio.

Hasta otras, que espero que haya.

sábado, junio 28, 2008

Libros Que Se Tiraron Al Baúl De Los Recuerdos IV

¡Qué calorr!!!

--- Dicen los grandes pensadores que la ambición de poder y riquezas es como el agua salada, porque cuanto más se bebe más se da. Entonces, ¿cuál será el antídoto contra la avaricia? La riqueza de espíritu. ---

Javier Estrada, ha sacado un disco, sí, ese enchufado con programa y publicidad propia, el mismo que también hizo un programa de carpintería, y..., bueno, algunos dicen que la canción no merece la pena, yo creo que no mucho, pero me cae bien el cantante y no me parece que la canción esté tan mal, el vídeo, además, me parece gracioso y todo, así que aquí está presente: "Amiga"



He aquí, una nueva entrada referida al baúl donde cayeron unos cuantos libros. Hay que rescatar ya un poco, pues la última vez fue en Febrero, y por aquel entonces, en estas tierras hacía frío, no mucho la verdad, y ahora hace calor, lo cual evidencia el gran espacio de tiempo que hemos dejado en medio. Así que sin más preludios, les digo a ustedes, muy querid@s señores/as míos (como diría un ex-profesor de historia), que voy a rescatar "La casa de los espíritus", de Isabel allende, que aunque no me gustó demasiado, creo que sus rasgos positivos se merecen una oportunidad.


"La casa de los espíritus" (Isabel Allende)


- Antes de nada digo que creo que más de un espíritu se quedó en la casa de mi yo -

“El ayuno consistía en suaves pasteles de hojaldre, sabrosos guisos de verdura, esponjosas tortillas y grandes quesos traídos del campo, con los que las familias recordaban la Pasión del Señor, cuidándose de no probar ni el más pequeño trozo de carne o de pescado, bajo pena de excomunión”

- Esto ... es una de esas cosas que no entiendo. Creo que el mundo no está hecho para entenderse por completo, lo cual está muy bien, pero esto me impacta. Sé que es verdad y también que parece injusto, no sólo ante el pobre que no tiene ni pasteles de hojaldre, ni guisos de verdura, ni tortillas, ni quesos, sino ante Dios, porque considero que estas personas que realizaban este “ayuno” creerían en la existencia de Dios y en lo que este hecho conlleva. Si bien es cierto que no soy quien para juzgar ..., esto no deja de parecerme una barbaridad. Dice un refrán que “no hay mayor ciego que el que no quiere ver”, y es que engañarse de esta forma ... Insoportable, eso es, un hecho insoportable.

“Nunca más es mucho tiempo. Así he podido comprobarlo en esta larga vida”

- Muy cierto. Hasta las mayores promesas que se hacen pueden palidecer en el momento en que pasado un tiempo, cambiamos de opiniones, de valores ... Ya que estamos, hay un refrán que expresa esto muy bien “Nunca digas “de esta agua no beberé””. La verdad, para darle un toque incluso humorístico, he de decir que conozco una persona (o más de una) que dice que nunca se enamorará, que le parece la cosa más absurda del mundo, y que aunque se casara, que nunca se enamorará. Me parece un poco arriesgado decir esto ...

Nunca más es mucho tiempo, y tanto que sí. Las vidas aunque no lo parezcan son muy largas, tan largas que nos da tiempo a cambiar hasta el punto de no tener mucho que ver con la persona que fuimos hace, simplemente 5 años.

“Respondió que no debía temer a los muertos, sino a los vivos, porque a pesar de su mala fama, nunca se supo que las momias atacaran a nadie; por el contrario, eran de naturaleza más bien tímida.”

- Esto es algo que en resumidas cuentas se suele decir muchas veces, pero nunca lo había escuchado así. Sí que es cierto que los muertos tienen mala fama, sí; y es que como no se pueden defender y como contra alguien hay que estar ... Pues contra los muertos se está. La verdad, no suelen ser peligrosos, al menos que yo sepa; conmigo se han portado mejor de lo que merezco (o al menos, mejor de lo que yo creo que merezco, que justo ahora creo que es lo que merezco sin lugar a dudas).

Blog recomendado: EL BLOG de Miguel Angel Hernández Cedillo

Y frase, pero esta vez de sabiduría general, así, para agilizar y que no esté centrada sobre los baúles.

"Si la vieja herida sangra, no es vieja." (José Naroski)

Evidentemente, y como dice el refrán: "Del dicho al hecho hay un gran trecho", y podemos decir que hemos olvidado, que ciertos sucesos ya forman parte del pasado, pero no, no siempre la palabra suelta basta para que algo sea verdad. Yo creo que esto es algo así que como cuando se está nervioso y se te pide calma, se está nervioso y punto, por más que pienses o digas que estás calmado, que no pasa nada, la calma no vendrá.

Hasta otras, que espero que haya.

viernes, junio 20, 2008

Vergüenza

Comencemos

--- ¿Por qué será que a veces las cosas más obvias son las que no queremos ver, y que sólo aquellos que realmente nos quieren nos abren los ojos hacia la verdad aunque nos duela? ---

Dice un refrán, o algo que se le parece, que “quien tiene vergüenza ni come ni almuerza”. Quien es vergonzoso y deja la vergüenza a un lado para sobrevivir y buscarse la vida, yo pienso, realiza un acto de valentía.

En el libro de Daniel Goleman, “Inteligencia emocional”, se dice que la vergüenza es algo así como: “culpa, perplejidad, desazón, remordimiento, humillación, pesar y aflicción” y que es uno de los cuatro (creo) tipos de personalidades que pueden darse, y que por cierto, es uno de los más negativos. A mí me impacta eso de “Culpa”, “Remordimiento”, me parece que es un enfoque hacia experiencias pasadas, hechos ante los que un@ se ruboriza y dice eso de “ya no más”, y bueno, decir “ya no más” hace que la actividad de la persona hacia afuera sea cada vez menor, lo cual, evidentemente, sí es negativo. El carácter se suele formar a tempranas edades, por lo cual, nadie es culpable de ser vergonzoso o no, que tiemble la voz es un acto involuntario regido por el cerebro (lo cual es una faena), y por ello mismo hay que vivir como se es, aunque evitando siempre eso de “es que yo soy así”, eso no vale, si tú eres así y es negativa esa forma de ser, intenta ser como tú quieras ser, que tu forma de ser sea positiva.

Pero la palabra “pero” existe porque no todo el monte es orégano, y por ello, nos podemos topar con el polo opuesto, el sinvergüenza, el cara dura que se atreve a todo. A fin de cuentas, el que es vergonzoso, aunque no tenga una barrera moral definida tiene un freno importante; pero el sinvergüenza es la indignación de su perjudicado alrededor (porque cuando nos afecta negativamente ahí sí levantamos la mano). Pero esto ya es del terreno de la educación, de las bases del ciudadano si quiere vivir en sociedad fácilmente, facilitando las facilidades no sólo para él si no para la sociedad que le rodea. Eso de poner límites y tal igual no es tan perjudicial, oye.

Generalizando y finalizando, digo que me caen más simpáticas las gentes vergonzosas que las altamente y extremadamente descaradas.

Sabrina, la bruja adolescente: “¡Qué vergüenza!”. Partes 1 y 2:




Blog recomenadado: LA SIBILA QUE ESCRIBE


Miniliteratura de Yahuan: Tenía Su Título

“Si crees que puedes, puedes; y si crees que no, tienes razón.” (Henry Ford)

Esta frase no tiene que ver de manera directa con la vergüenza, pero sí tiene que ver indirectamente, y además me parece que es muy buena, muy a tener en cuenta tanto como para superarse, como para tener valor para enfrentarlo todo lo que nos toque enfrentar.


Bueno, y se me olvidaba, los resultados de la encuesta sobre la creencia en el alma están listos, y aunque parece que las opiniones son variadas gana el "sí, como algo intangible y la parte más perfecta del ser humano", seguido a la mitad de votos por el "sí, como una energía", luego podemos decir con mayoría absoluta se cre que somos algo más que una serie de tejidos, fluidos y gases que se comportan por simples leyes de la naturaleza; en todo caso seríamos tejidos, fluidos, gases y energía personal que se comportan por simples leyes de la naturaleza, pero el hecho de incluir lo de energía me parece que cambia bastante las cosas.

Hasta otras, que espero que haya.

viernes, junio 13, 2008

Infinito

Empezando y acabando...

--- Un gran escritor y orador romano nos dejó esta frase para las nuevas generaciones: “Una habitación sin libros es como un cuerpo sin alma.” ¿Apreciaremos algún día la riqueza escondida detrás de la palabra escrita? ---

El Yajurveda es uno de los cuatro libros canónicos del Hinduismo (data del siglo cuarto o tercero antes de Cristo), y además, el primer texto de los conocidos en el que se incluye de algún modo el concepto de infinito. Dice: “Si le quitas una parte al infinito, o añades una parte al infinito, lo que queda todavía es infinito”. El infinito es un concepto matemático, pero también es un concepto filosófico. Había unos filósofos que también eran matemáticos (antiguamente eso estaba de moda, ¿no?), que vivieron hacia el 400 a.C. que clasificaron los diferentes tipos de infinitos, en el área, en una y dos direcciones, infinito constantemente, infinito por todos los sitios,… Pero esta gente no era de los nuestros, el occidental primero que empezó a definir y tal al infinito fue Aristóteles, luego Galileo (estos dos sabían más bien poco al respecto), y luego llegó Cantor, de nombre Georg, que ya es muy matemático y nos habla de cómo operar con ellos y todo lo demás.


Pero, la mejor manera, según creo, de referirse a estos conceptos es por medio de su símbolo “∞”, muy gracioso por cierto, y que se autodefine. Hacemos un segmento y tiene su principio y su fin; hacemos el lazo este, y que me digan a mí donde empieza y dónde acaba. Y es que, ser infinito, es precisamente eso, no tener límites.

Nosotros, somos seres finitos, eso está claro, a veces queremos volar y no volamos porque sabemos que moriríamos en el intento, a veces nos apetece un helado y no nos lo tomamos porque sabemos que nos pasará factura. Tenemos nuestros muchos límites, tenemos una altura determinada, una talla determinada,… Somos seres llenos de impedimentos, de prohibiciones sobreentendidas, y sin embargo, hemos llegado a comprender, a entender bastante bien al infinito. ¿Cómo puede eso convivir?, ¿eso es posible? Mi respuesta es un “no lo sé”, pero si es posible sólo puede ser posible tomando dos supuestos, o bien hay algo en nosotros que no es tan finito (alma,…. ¡Qué sé yo!), o bien el infinito es mucho más increíble de lo que pensábamos y no atiende a ninguna lógica entendible por nosotros, los finitos.

Muchas veces, pasamos de largo, tenemos mucho que hacer y poco tiempo que perder, y dejamos de lado grandes cuestiones y realidades. El ser del infinito es algo impresionante, quiera entenderse como se quiera entender; que exista tan “sólo” un concepto que nosotros manejemos que tenga tal envergadura, ya es algo asombroso, pero que tengamos un Universo infinito en donde habitamos…

Blog recomendado: Claraboya


“La ciencia, a pesar de sus progresos increíbles, no puede ni podrá nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy parece inexplicable. Pero las rayas fronterizas del saber, por muy lejos que se eleven, tendrán siempre delante un infinito mundo de misterio.” (Gregorio Marañón)

El infinito como en un principio dije, es algo estudiado en matemáticas (ciencia) y en filosofía (un saber no concluyente) e incluso en religión. La matemática nos abre la puerta de lo teórico, pero hay mucho más allá al respecto, mucho, que, como no es finito, no se puede atrapar, no se puede concretar ni jugar con ello.

Yo diría que somos criaturas osadas que no se dan cuenta de la magnitud de ellas mismas ni tampoco de la magnitud de sus alrededores.

Hasta otras, que espero que haya.

viernes, junio 06, 2008

Disciplina

--- ¿Qué tan cierto será lo que dice este antiguo pensamiento chino: Que las grandes almas tienen voluntades y las débiles tan sólo deseos? ---

Disciplina, me gusta la disciplina; también la rebeldía, y me alegra que la situación, hoy en día, no sea una contradicción. Estamos en una época y en un lugar, el planeta Tierra, donde, no sé si voy a decir la verdad, yo creo que la mayoría de las gentes que tenemos acceso a un ordenador y a un internet como el que nos puede permitir leer este blog, no estamos rodeadas de ambientes con disciplina ni con nada que se le pueda llegar a parecer.

Sé de alguien que criticaba a los soldados alemanes nazis porque llevaban uniformes (tal vez también por otros motivos), y yo que no les defiendo, no les critico eso (aunque sea lo único que no les critique). Al fin, la imagen de firmeza provoca eso, firmeza, gentes ordenadas y sensatas que saben lo que tienen que hacer, que saben lo mínimo porque se les instruyó para que, dentro de la diversidad y la libertad, los planteamientos de sus vidas se hiciera con unos mínimos de corrección y respeto hacia todo lo que se puede tener respeto (personas, vida, no personas, etc., etc., etc.).

Y por antecedentes, puede que suenen demasiado mal las palabras “respeto” y “disciplina”, si hasta una de las acepciones del diccionario para la palabra “disciplina” es: “Látigo para azotar”. Pero buscando la esencia, tal vez, incluso no de la disciplina, tal vez nos bastara con un poco de seriedad y un poco de mínimos de buena educación. El decir: “Esto hay que hacerlo así y así se hace” y que lo entendamos.

Por supuesto, yo me refiero a la disciplina en el ámbito de las cosas justas, no se me malinterprete (lo cual me parece a mí que es bastante fácil).

*

Tengo que plasmar aquí, para ir finalizando, un pensamiento que mi renuncia a la autocensura provocó, algo que anoté hace un tiempo:

Miramos hacia adentro y hacia nuestro entorno vital y tenemos la capacidad de preguntarnos. ¿Hay algo en mí que merezca la pena?, ¿algo de valor?; si me mirasen las 24 horas del día por una cámara oculta, ¿alguien se maravillaría de verme? Y la respuesta suele ser “NO”, puede ser “NO”

Blog recomendado: Tetracaótico

“La mitad de la vida es suerte, la otra disciplina; y ésta es decisoria ya que, sin disciplina, no se sabría por dónde empezar con la suerte.” (Carl Zuckmayer)

La disciplina también puede y debe empezar por un@ mism@, parece que es algo necesario si queremos hacer o llegar a algo que nos importa. Aunque tal vez habría que empezar con que nos debería importar algo de esta vida llena de cosas importantes.

Hasta otras, que espero que haya.

viernes, mayo 30, 2008

Campos De Castilla

--- Dice un sabio hindú que si vamos a dar nuestra opinión sobre algún tema, deberíamos procurar que el decir nuestras palabras sea más valioso que si las mantuviéramos sin pronunciar, ¿aprenderemos la importancia del silencio sabio en un mundo repleto de ruidos necios? ---

Hay un lugar del mundo donde la fuerza del aire es bienvenida y aprovechada por molinos, donde hay campos repletos de trigo, vid y olivo, donde las gentes de ciudad no valemos mucho, donde da gusto ver manadas de aves y caudales de ríos. Ese lugar se puede definir de muchas formas, pero hay unas más populares que otras, yo me quedo con eso de “Campos de Castilla” y con eso de “En algún lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”, aunque esta última fórmula es últimamente tan repetitiva como desquiciante.

La tierra. No he visto lugar más soso que ese. La tierra. Es eso de que tiene un algo, ¿qué es ese algo?, pues no se sabe porque es un algo no describible. Yo apenas puedo decir lo que sin querer me viene al recuerdo, pero la sensación es nueva, no es tan universal y popular como tantas otras. Ver sillas a la puerta de las casas al anochecer para “tomar el fresco”, ver cómo desentonan los restos del botellón del día anterior… Es algo muy simple, muy muy simple. Hablar de Andalucía tendría su salero y su gracia; de Galicia, su verdor; pero de Castilla…, no se ve a primera vista y por eso, si es posible, tiene un encanto más hipnotizador.


No en vano ha sido escenario elegido por muchos autores (además de por ser la zona más extensa de España); en particular, yo me quedo con Antonio Machado y con Miguel Delibes, y aunque nunca se me entienda porque hay momentos que se viven con mucha intensidad y son inentendibles, para mí Delibes es el mejor, el mejor entre todos, puede que no me haya sorprendido como García Márquez, pero al respecto del tema del post, me ha conmovido. A veces las lecturas, por cuestiones de travieso azar se aparejan con las experiencias.

Probablemente alguien que me lea es residente de esta zona y dirá, “¡Cuánta tontería junta!”, y es entonces cuando es legítimo que yo diga, “¡Qué pena que no apreciemos tantos tesoros que no están escondidos en islas remotas!”

*

Como yo acostumbro a dar giros repentinos en este blog cambiando de tema repentinamente, esta vez no será menos. Quiero comentarles, sobre la imposibilidad de crear, desde mi punto de vista, sólo descubrimos, no podemos ser mejores que la vida y el mundo por los cuales vivimos (nos dan la vida), eso sería una contradicción y de un absurdo considerable. Por tanto, si estamos ante una idea errónea, lo que pasó fue, según esto, que se dio una asociación errónea de cosas existentes (por ejemplo: si dijéramos que la mesa es roja siendo marrón. Así, hicimos una mala asociación, pues la mesa existe, y hay cosas rojas, pero la mesa en su existencia no existe roja). No sé si me siguen, pero aceptando esto, habría algunas realidades ante las cuales, la errónea asociación no podría darse, lo que yo quiero decir es que hay realidades que son muy principales y básicas (no parten de la asociación de otras realidades), estas pueden ser, el alma, Dios, ciertos sucesos extrasensoriales… y otras tantas cosas. Esto es sólo un planteamiento, y no sé si sea correcto o no; esto, yo creo, puede servir como idea lanzada al aire, tal vez muy polémica, tal vez no consistente. Resumiendo: Las ideas compartidas valen más que las ideas sin compartir, y aparte de todo lo demás, simplemente me vino esta idea y yo la comparto.

Blog recomendado: The Curse of Capistrano

Miniliteratura de Yahuan: Tiempo


“No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro.” (Jean Paul Sartre)

Pues y tanto. Y ahora es cuando yo digo: ¿Para qué hablar más?, ¿para destrozar la esencia de la frase? NO.

Hasta otras, que espero que haya.

viernes, mayo 23, 2008

Historia

Un saludo histórico:

--- Un aristócrata francés de mucho talento nos dejó esta frase para las nuevas generaciones: “No hay disfraz que pueda ocultar por mucho tiempo el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay.” ---

Todos tenemos historia, inventada por una parte y levemente transformada por otra (como el presente en que vivimos, no hay nada, amigos). La inventada nutre ciertas necesidades humanas (o tal vez no tanto como necesidades), el caso es que las historias inventadas nos satisfacen a veces. Yo creo que puede ser que la razón de que el ser humano (unos más que otros) mienta tanto es por esto mismo. Pareciera que no nos bastase lo que somos, lo que tenemos, lo que hacemos – de aquí aquello de la imaginación - .

Pero por otra parte está la “historia histórica” la que nos vio nacer y la que nos recuerda. Ese pasado al que no podemos siquiera enfrentarnos y no por falta de ganas. Lo que fue, fue, y así fue, si acaso podemos transformar levemente la versión oficial, pero cambiarlo… No, ni hablar. Eso es algo que permanecerá así a través de los tiempos, se ignore o no; y que si se entiende como se ha de entender nos marcará de por vida, y así, al mismo tiempo, marcará a nuestro alrededor, y así, aunque puede que muy tenuemente, al mundo entero. Si muchas veces tenemos vergüenza y miedo de equivocarnos puede ser que, en parte al menos, sea por eso.

Pero, pero nos queda una última historia, la historia universal, la que permanece y es seña de identidad de pueblos, grupos, naciones, mundos enteros, … En fin, la que más solemos tener en común todos los seres humanos manifiestamente, la que se estudia en las escuelas, y que por ello mismo es odiada a veces. Esa historia nos enseña las cosas a lo grande, ya no es el pequeño sufrimiento de cada día, es la gran matanza de la Plaza Roja; es la que marca porque las cosas oficiales son como son, ¿por qué existen los partidos políticos?, ¿por qué existen las fronteras?, ¿por qué ganó España Eurovisión los años que ganó?, ¿por qué un país es rico y otro es pobre?

En resumen, la historia, sea del tipo que sea ha de servir para dos cosas principalmente: 1. Que descubramos los errores que hicimos nosotros en el pasado, que hicieron nuestros antepasados, o que hacen los personajes ficticios de nuestra imaginativa imaginación (ya sea en plan cuentos o en plan mentiras, convendría que nos diéramos cuenta de esto a pesar del “gran esfuerzo que puede suponer”). Esto se dice mucho, es un poco obvio incluso, pero es necesario. 2. La segunda utilidad es que a partir de ella resolvamos interrogantes, aprendamos, sepamos de causas, y que así, sabiendo de causas, podamos resolver mejor los intrincados problemas del presente (esto es válido para las historias inventadas, porque nos enseñan, aunque en una esfera paralela a la nuestra de la realidad). Esta última utilidad es menos famosa, no queda igual de bien que la primera, pero también es necesaria.

La historia, dependiendo de a qué época nos refiramos, varía mucho en cuanto a importancia para el pueblo, es decir, para las ovejitas, es decir, para nosotros; pero, independientemente de la fama, lo básico y cuerdo es lo básico y cuerdo, y no podemos echarnos alcohol en los ojos simplemente para no ver lo básico y cuerdo, que en este caso, me parece a mí que es contemplar la historia (en todos sus sentidos) con sabiduría, y también, HACER HISTORIA.

- Aparte de esto, que no haciendo un aparte, yo querría compartirles una reflexión sobre el temor de la muerte y la eternidad del alma: ¿Por qué nos da miedo la muerte?, ¿porque hemos estado ya en un estado inmortal? Es posible. Estamos en un momento muy temporal, eso es cierto; ahora bien, ¿por qué debería darnos miedo el fin de nuestro tiempo? Nos da miedo la oscuridad porque sabemos de cosas terribles que son favorecidas para ocurrir en la oscuridad, pero de la muerte se supone que no sabemos nada, a no ser que hayamos estado previamente en un estado inmortal en el que haya ocurrido algo terrorífico, posiblemente al salir de él (ejemplo: Nacimientos nuestros). Esto es un intento de pensamiento, con él no quiero decir nada más que lo que intenté decir … Viene muy a cuento ahora que está abierta una encueta al respecto.

Blog recomendado: El Blog de Davichu

“Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.” (Aldous Huxley)

Es la primera vez que leo esta frase, y me parece que presenta una idea muy nueva; pues ya digo que eso de que debemos aprender de las historia es algo muy difundido, pero nunca había oído esto ni nada que se le parezca y me parece que es rotundamente muy cierto y a tener en cuenta.

Hasta otras, que espero que haya.