Adelante Caminante

domingo, octubre 03, 2010

Las Humanidades A Pesar De Las Técnicas

“Los llamados humanistas no tienen suficiente ciencia, y la ciencia lamentablemente carece de humanidades.” (Sir William Osler en su discurso, “Las viejas humanidades y la vieja ciencia”)


No me podría venir más a mano la frase con la que introduciré esta entrada. Los tiempos se plantean dilemas, uno de los dilemas más importantes de este tiempo es, según mi casual opinión, este que plantearé aquí. No se me olvidan otros dilemas como la angustia humana fruto del estrés, de la soledad, de la desolación,… Ese también es un conflicto importante en nuestro siglo.

Las escuelas han cambiado, pero más aún, las universidades han cambiado. Hace unos años el saber más importante era de tipo humanístico, filosofía y letras a grandes rasgos. Hoy en día este saber parece no tener importancia, ni parece complicado, ni meritorio, ni con futuro, ni útil. “¿Para qué sirve un licenciado en una carrera humanística?” Cuando iba al bachillerato hasta el mismo profesor de filosofía mencionaba esta cuestión, su respuesta, como la de todos los demás, era que no tenía cabida en nuestra sociedad actual.

Se necesitan ingenieros de las más diversas especialidades para el progreso del mundo, se necesitan científicos, unos pocos profesores de colegio e instituto para cumplir con el protocolo, economistas, ¡oh sí!, muchos economistas, y también algún que otro médico por si nos da por ponernos enfermos y de la angustia hasta nos morimos. Nada de humanidades, no, este mundo no está hecho para ellas. Nosotros no decidimos el modo, el esquema del mundo, así que este es el mundo en el que debemos encajar, podemos no encajar, pero eso ya es un poco más difícil, y para ser sinceros, casi nadie lo hace.

Así pues tampoco parece que sea un gran problema, pero a mí me da por fijarme en la última parte de la cita introductoria a esta entrada (“y la ciencia lamentablemente carece de humanidades”). Dado que la sociedad se convierte en eminentemente científica el problema no es que las humanidades no sean científicas, sino que la ciencia lentamente, o no tan lentamente, carezca de humanidades. No voy a defender las humanidades, no es tema de esta entrada, supongamos que quien lee ya las aprecia, ya las idealiza, ya casi las ama de un modo visceral, así como yo pretendo hacer. Y apunto que cuando digo la palabra “humanidades” me refiero a los valores humanos y a toda la profundidad que originalmente los acompaña.

Así pues pienso que dado que hay que trabajar largas jornadas en laboratorios, en oficinas, entre papeles con números y símbolos breves, entre tareas con no demasiado encanto, no podemos negar que seguimos siendo personas humanas, con esa cosa tan peculiar que la persona humana puede llegar a tener y que es magnífica, y que como tales podemos cultivarnos para vernos más bonitos y oler mejor (no en plano exterior, claro está, espero que nadie tome la regadera para echarse agua con abono para ver si llega a ser más guap@). No debemos olvidar que nunca antes, aunque el mundo esté un poco desviado del sentido al que me refiero, nunca antes estuvo más fácil tomar las humanidades de la mano y llevárselas con uno a pasear: El acceso de libros y más libros, y documentación online y más documentación online. Eso sería más o menos extraordinario, hermosamente extraordinario.

Al principio de la toma de, por ejemplo, un poema épico, uno puede encontrar que se trata de algo aburrido, cansino, lleno de palabras complejas,… Pero si uno persevera un poco descubrirá que no está tan mal, que nunca había visto algo así, y se llenará de un peso afable. (Eso es sólo un suponer)

Miniliteratura de Yahuán: Bianchi

Blog recomendado: ¿Qué peli trae?

"No se percatan que la televisión, es tal vez aún peor que la escuela obligatoria." (Pier Paolo Pasolini)

¡Zasca! Pues miren, yo opino igual, la escuela oblitoria está organizada de un modo pestilente, no creo que se pueda organizar peor. Bueno, sí, tal vez la televisión muchas veces sí consiga ser un poco peor, alguna excepción debía existir.

Hasta otras, que espero que haya.