Adelante Caminante

sábado, julio 05, 2008

Vulgaridad

¿Qué tal?

---¿Será cierto que el secreto de la felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace?---

Yo quería hablar de “Titanic”, la última película, y entonces, hablo y digo que mi opinión es positiva; se supone que ya es un poco antigua, pero nunca la había visto entera, apenas sabía de qué iba, sabía que iba de un barco que se hunde, pero tampoco hay que ir a la China para saber, a estas alturas, eso. Incluso creía que el final era completamente distinto, no digo donde estaba mi confusión para no aguarle la intriga a quien sin haberla visto aún tenga planes de ello. Yo no sé si algo de lo que contaba la película pasó alguna vez en ese barco (digo en cuanto al terreno dramático-amoroso – historia central), tampoco sé si eso es posible que pase, pero eso me dio un poco, y un mucho, igual. Supongo que ahora la puedo catalogar como una de mis películas preferidas.


Y después del inciso es ahora cuando sólo nos quedan 999 incisos para llegar a los 1000 (¡Qué bien resto! Uoooo!!!), pero no, mejor centrarse un poquito y concentrarse en la vulgaridad. Y hay dos tipos de vulgaridad y un sucedáneo de ella; el primer tipo consta en hacer gala de ella mediante la palabra (tacos, expresiones que al visualizarlas resultan desagradables, palabras de nueva creación por no poder gastar la energía suficiente en pronunciar las ya inventadas, no coordinar nuestra gramática ni aún escasamente,…), y es que es popular pensar que un poco de este tipo de vulgaridad incrustada en nuestra persona y carácter nos da modernidad, integración y normalidad, y oye, si está popularmente aceptado, pues bueno, hasta nos acostumbramos y no nos causa mayor preocupación, pero cuidado, amig@, cuando caemos en el exceso de esta vulgaridad, pues causa dolor, es un vicio dependiente y que deja una despreciable imagen en el poseedor de dicha vulgaridad.

Luego tenemos, por supuesto, la de vulgar acción y ahí ya no decimos: “Eres un asqueroso” o “Eres repugnante”, no, aquí decimos: “Eres vulgar” y tenemos acciones de tipo moral (que mejor nos reservamos el nombramiento para no venirnos abajo) y las tenemos del tipo forma de ser, ya sabemos, algunos casos de higiene y esos asuntos, pero eso a veces está bien visto en algunas partes de la sociedad. Pues ala, pa’ ti. (Si estuviera hablando en vez de escribiendo, ahora me verían girar de un lado a otro la cabeza a modo de negación.)

Y lo más esperado, los derivados, los cuales se dividen en dos. Tendencias que yo divido en dos, la de los absurdos, los cuales son atraídos por la vulgaridad e incluso tienen un buen concepto de ella; y la de los tiquismiquis, pipirisnice, que en su rechazo por el rechazo no rechazan la vulgaridad por otra razón que no sea que no va con su personalidad, y por tanto, participan en una vulgaridad, tan grande, tan grande, como la de los absurdos.

Esta es mi opinión, y como ya refería antes, si estuviera hablando, ahora me cruzaría de brazos y diría: “Así están las cosas, si quieres las tomas y si no, las dejas.” Ahí va eso.

Blog recomendado: El Octavo pecado

“El vulgar ignorante, a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.” (Anónimo)

Suele ser el primer mal de la vulgaridad, su osadía (en el saber sobre todo, supongo que también en otros campos que no logro situar en mi mente también); de hecho, la vulgaridad, la altanera grosería, según mi opinión siempre, reposa en el sabio cuando este empieza a pensar que es sabio.

Hasta otras, que espero que haya.

7 comentarios:

marea@ dijo...

uff, con la de tacos q yo digo...

Soy un vulgar

if if if

Un beso, nada vulgar... Marea@

Yahuan dijo...

nooo, tampoco hace falta ser tan remilgado; además, no pareces muy vulgar, no.

Kisses

George dijo...

yo me quedé pensando en lo de la felicidad.... y en el final del post... :S

erMoya dijo...

Jum... pues... si nos vamos a los extremos, casi prefiero a alguien vulgar que a alguien tipo "Ned Flandes" xD

Besos!

Yahuan dijo...

para mí, Ned Flanders sería un tipo vulgar, aunque claro, no de la común, como dije o mal-dije: "la de los tiquismiquis, pipirisnice, que en su rechazo por el rechazo no rechazan la vulgaridad por otra razón que no sea que no va con su personalidad, y por tanto, participan en una vulgaridad, tan grande, tan grande, como la de los absurdos."

Miguel Angel Hernández dijo...

Increible como empiezas una entrada hablando del Titanic y terminas con la vulgaridad, que facilidad para cambiar de tema.

Yahuan dijo...

Miguel Ángel, no creas, es simple osadía.

Un abrazo